viernes, 15 de julio de 2011

Los dos amores

LOS DOS AMORES

Hace unos días, removiendo papeles viejos, encontré un poema que no me resisto a publicar. No encontrareis en él la pluma de un avezado poeta, pero sí  el amor a su pueblo, Bornos, y a una mujer que vivía en la calle Granada. El poeta es anónimo y describe, con amor intenso nuestro pueblo y sus alrededores. Él titula su poema con el nombre de


RECUERDOS DE BORNOS

Entre sonrosadas nubes
Cual cintas tornasoladas
Y en espirales de humo
Se elevan de las montañas.
Donde el río Guadalete
Manso y silencioso pasa
Alimentándose a veces
De juguetonas cascadas.
Y sus aguas cristalinas
Por la luna reflejadas,
Brotan en bulliciosas perlas
De colores salpicadas.
Y allá donde la Angostura,
Entre dos sierras cortadas,
Pasa un estrecho camino,
Cual surco que deja el ancla,
Bajo la quilla de un buque,
Arrastrando entre dos aguas.
Al final se desvanece
Cuando la vista no alcanza
A descifrar el objeto
Que está a larga distancia.
Pero siguiendo el camino,
Más adelante se ensancha,
Entre riveras de huertas,
De mil frutales plantadas
De finísimas aromas
Que de sus flores se escapan,
Embalsamando el espacio
Cubierto por la enramada.
Allí diez mil pajarillos
Libres y contentos cantan,
Allá donde el viajero
Ilusionado se para,
A contemplar la belleza
Henchida de tanta gracia
Que Dios y naturaleza
Tan sólo pudo formarla
Dentro del precioso valle
Que observo desde una rambla,
Junto al carril-arrecife
Que con Villamartin se enlaza,
Se ve la Villa de Bornos,
Con sus blanquecinas casas,
Cual bandujo de palomas,
Posadas junto a las aguas
De un juguetón arroyuelo
Que junto a un puente se ensancha,
Ofreciendo un aguadero
Donde lavan las muchachas
Que con jovial alegría
Unas ríen y otras cantas
Al paso que van y vienen
Con la ropa en la cabeza
Y el chiquitín en la espalda.
Allá diviso la Iglesia,
Se ve el Cabildo y la Plaza,
El Castillo del ratón,
Las monjas y también la Alcázar
De los Duques de Medina
Que en otro tiempo habitaban.
También se ven los conventos
Que destruidos se hallan.
Las fuentes, las escaleras,
Carija o ciudad de caria;
No diviso el Azaden
Pero el cañuelo le alcanza
A descubrir sus ganados
Y el cortijo con su estancia.
Veo el tejar de Narices,
La alfarería de Juan Arias,
La tienda de Curro Díaz,
El herrador, la Posada
Y los borricos de Frasco
En la calle Sobrealta.
Y, al final, tengo el disgusto
De decir no he visto nada,
Toda vez que no diviso
Aquella confusa casa,
Que en la cera de la izquierda
Está en la calle granada;
Donde miro con anhelo,
Donde están mis esperanzas.
Donde mi espíritu inquieto
Me impulsan a escribir mi carta.
Así expresa el pensamiento
Que este corazón ensancha,
Pues el espíritu ansioso
Goza en región elevada,
Soñando estando despierto
Y, así, tranquilo descansa.
Adiós, memorias a todos,
Quedo esperando tu carta.
Jerez 7 de Septiembre
                                                                              El vecino de tu casa

                La fecha completa es el año 1894, ya que tengo en mi poder una carta que le escribió a un hermano suyo en la que aparece este dato.

A.RODRÍGUEZ HIDALGO

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