viernes, 12 de agosto de 2011

El manuscrito de Fray Pedro Mariscal II

EL MANUCRITO DE FRAY PEDRO MARISCAL
SEGUNDA PARTE

                Decíamos en nuestra anterior entrega que nuestro pueblo, en el tiempo en que Fray Pedro Mariscal escribió su manuscrito, tenía mil habitantes y para que nos hagamos una idea de su importancia, nos dice que, entre sus edificios de más entidad figuraban diez iglesias, el Castillo de los Ribera, dos Conventos y el Colegio de la Sangre, entre otros. No falta en su historia la orientación del pueblo: “Por consiguiente está Bornos con moderación expuesto al subsolano o euro que, templadamente cálido y seco y con singularidad puro y saludable es contrario a los venenos y contagios, ayudando a conservar sanos los cuerpos”.
                Sigue más adelante alabando la bondad de su clima: “Estrabón (geógrafo griego, año 58 a.C.) notó primero esta templanza del aire en esta tierra, que no es tan apacible en los lugares marítimos de esta provincia, como Cádiz, Tarifa y los cercanos como Jerez y Medina, a los cuales frecuenta con general disgusto el viento levante, tan perjudicial a los frutos, y no es tan contÍnuo en esta villa, porque quiebra mucho su furia en el paraje de Arcos”
                Se remonta en datos de la villa de Bornos desde su fundación e incluso da a conocer las galerías subterráneqs, que aún existen, que, “desde varias calles vienen a confluir en el Castillo.”
                Como no podía ser menos dedica gran espacio a la etimología del nombre de Bornos, llamando “vulgaridad” al sentir popular que lo deriva del  vocablo ”horno” por haber varios en la villa. Sin ningún miramiento se vale de un silogismo para echar por tierra esta teoría que aún persiste entre la gente de aquí.
                Seguidamente presenta varias acepciones sobre el nombre de Bornos: “Borno”, reino colindante con Etiopía, la isla de Borneo, la ciudad de Bokno que, según Rodrigo Caro, existe en África, aunque no sabemos en qué lugar. Genebrardo historiador que escribe en el año 1007 dice que viene de Borno o Bernardo. Un pequeño detalle olvidó nuestro buen Fray Pedro y es que en ese año en que escribía el historiador Genebrardo, me atrevería a asegurar que Bornos, en poder de los moros, era sólo una torre amurallada, que no tendría entidad para que un historiador extranjero se ocupase de ella para buscar su nombre. Finalmente encuentra a un tal Goropio Becano, que asevera la correspondencia de Bornos con el vocablo de la lengua alemana “Born”, que significa fuente o nacimiento de agua. Parece que esta acepción gustó a nuestro monje que a partir de ese momento la consideró procedente para la posterior denominación de Bornos.
                Este es el final del capítulo V del primer libro, adentrándose en el VI, en el que se ocupa del enclave o ciudad romana, denominada Carija y que a Fray Pedro le gusta denominar como “Carissa”. Lo dejaremos para otra ocasión.
A.      RODRÍGUEZ HIDALGO 11-08-2011

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