sábado, 11 de agosto de 2012

Marruecos (II)

M A R R U E C O S   (II)
RELACIONES CON ESPAÑA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS
Decíamos en la entrega anterior que la dinastía llamada “Alauita”, que dio el nombre al actual reino de Marruecos, restableció la unidad de todo el territorio e incluso  a lo largo del siglo XVIII intentó una tímida apertura al exterior,  cosa que no permitieron los estados europeos.


        Y aquí comienza la intervención de Europa para poner orden en el territorio de Marruecos que, al parecer, tenía ambiciones anexionistas. Los países europeos se reúnen en la llamada conferencia de Algeciras, año de 1906, en la que se acordaron  las bases de la división de Marruecos en dos grandes protectorados, uno español y otro francés. La misión de España como la de Francia era poner orden en cada uno de los protectorados, someter a las cabilas y crear un territorio que se fuera preparando para la formación de un país que aglutinara todas las tribus para, en un futuro, unirse en la formación de un país autónomo, sin olvidar que tanto España como Francia, tenían sus aspiraciones anexionistas de territorios en soberanía.
        Después de la conferencia de Algeciras en 1906, tanto España como Francia se anexionaron algunos enclaves en sus respectivas zonas de  sus protectorados. Así España tuvo el primer problema con los límites fronterizos de Melilla, plaza de soberanía que estaba en poder de España desde 1556, estableciéndose unos límites fronterizos de 3 kms en 1862. La primera campaña militar se inició en Julio de 1909, al ser atacados por los rifeños los obreros que construían el ferrocarril de la Compañía minera del Rif, cerca de Melilla. El general Marina inició una ofensiva inadecuada y se vio obligado a abandonar los territorios ocupados. La derrota más importante de los españoles con motivo del problema de Melilla se produjo en “El barranco del Lobo”, en la falda del monte “Gurugú” donde el general Pinto tuvo que retirarse con  numerosas bajas. No obstante siguieron las operaciones militares y se consiguió dominar puntos claves, como la península de Tres Forcas y el monte “Gurugú”, pero un nuevo levantamiento de los rifeños puso de manifiesto la escasa consistencia de estas victorias; por consiguiente se optó por una política de penetración pacífica y en Noviembre se concluyó la paz con los insurrectos.
Mientras tanto proseguía la pugna internacional por asegurarse el reparto de África, que culminó para España con la firma del Tratado hispano-francés de 1912 que fijaba definitivamente las zonas de influencia de ambos países. La ocupación de la zona de Marruecos atribuida a España por los tratados internacionales, costó dieciocho años de guerra; más que nada porque la guerra se desarrolló contra fuerzas irregulares. El Sultán y el Jalifa, cabezas visibles del territorio, tan pronto mantenían buenas relaciones con España, como reemprendían las hostilidades.
A.      RODRÍGUEZ HIDALGO.  (CONTINUARÁ)

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