domingo, 12 de agosto de 2012

Marruecos(III)


RELACIONES CON ESPAÑA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS
        Decíamos en la entrega anterior que la guerra de España en Marruecos se estaba eternizando, por las irregularidades del enemigo (no podía llamarse ejército) y por los cabecillas, el Sultán y el Jalifa, volubles en el trato con los mandos del ejército español. Un asunto importante, por las consecuencias que traería pasados unos años fue la internacionalidad de Tánger.


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        Volviendo de nuevo a las operaciones del ejército,  en 1913 se consiguió la ocupación de Tetuán pacíficamente, pero, al cabo de unos meses, los rifeños renovaron sus ataques y se reanudó la lucha a gran escala. El general Jordana, designado para ocupar el alto mando, practicó de nuevo una política de penetración  pacífica hasta 1919, con lo que consiguió atraerse algunos jefes bereberes y ocupar importantes posicione entre Tetuán y Larache. En 1919 ante la lentitud de los avances conseguidos con esta política, se reemplazó a Jordana  por el general Berenguer, a quien se encargó de ocupar la zona occidental, mientras al general Silvestre se le confiaban las operaciones en la zona oriental. Se realizó al principio la ocupación de importantes posiciones, pero en 1921, como dijimos en el capítulo anterior, tuvo lugar el levantamiento del líder Abd el-Krim que estaba al frente de la resistencia rifeña.
        Alentado por sus primeros éxitos el general Silvestre se lanzó a una arriesgada campaña para llegar a Alhucemas. La rapidez de la operación le cortó toda posibilidad de comunicación con la retaguardia y dejó a sus fuerzas en posiciones aisladas y de difícil defensa, de forma  que se mostraron totalmente vulnerables a los ataques rifeños ante la fortaleza de Annual, hasta que el 22 de Junio, ante el cariz que tomaba la situación, decidió evacuar la fortaleza. Los rifeños impidieron su retirada y asaltaron las posiciones de Annual, Ben Tieb, Igueriben, Dar Drius y Monte Arruit, destrozando a las fuerzas españolas en las que se produjeron 12.000 bajas, quedando arruinados los progresos realizados en 12 años.
        La consternación que se produjo en España, ante los desastres continuos del Ejército en Marruecos hizo que la opinión pública pidiese que el Gobierno depurase responsabilidades entre los Jefes y Oficiales por tantos años de desastres y pérdida de vidas. Se abrió un expediente que contenía 37 casos de presunta responsabilidad, que comprendía desde el general Berenguer hasta mandos subalternos. 
        El problema de las responsabilidades que parecía complicarse gravemente fue una de las causas que determinaron el beneplácito del rey Alfonso XIII al golpe militar de Primo de Rivera. 
A RODRÍGUEZ HIDALGO.

(CONTINUARÁ)

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