miércoles, 16 de julio de 2014

Pepe Duarte. Un Buen amigo de Bornos (II)

PEPE DUARTE
UN BUEN AMIGO DE BORNOS (II)

            Decíamos en el capítulo anterior que Pepe Duarte se presentó en Bornos y quedó prendado del pueblo y de su lago artificial. Y todo tiene su explicación. Precisamente Pepe venía buscando el lago, porque nuestro amigo era en Cádiz profesor de Educación Física en el Colegio de los Salesianos y también de embarcaciones a vela en el Club Náutico de Cádiz.        
            Reconoció el lago y estudió las posibilidades de formar un grupo de alumnos, de edad adulta, que, con su carnet de patrón de embarcaciones deportivas de vela o de motor, pudiera ser el inicio para un futuro Club Náutico.
            Fue en este tiempo cuando Pepe apareció un día en el lago con un numeroso grupo de niños para hacer una acampada. Montaron tiendas de campaña y el campamento quedó montado. Pero ni siquiera Pepe podía figurarse lo que aguardaba a su tropa infantil.
            En un momento, negros nubarrones comenzaron a aparecer por el Sur. Pepe miró en la dirección por donde aparecían continuamente y quedó pensativo; aquello no le gustaba. Estaba ya anochecido cuando comenzaron a oírse  unos truenos ensordecedores, preludio de las primeras gotas de lluvia. No dio tiempo a nada; comenzó a descargar un aguacero que acabó con el montaje del campamento.
            Pepe no se entretuvo en nada; primero los niños; y, dando prisas corrieron por la subida a Bornos, hasta llegar a la puerta de la Urbanización los Sauces que estaba abierta. Completamente empapados llegaron hasta el primer chalet que vieron con luz, era el número ocho, propiedad de la familia de Juan Sánchez Gallardo. Al verlos llegar, rápidamente condujeron el grupo hasta un amplio local en el sótano, donde comenzaron los preparativos para secar a los niños. Fueron llegando otros propietarios de chalet y entre todos comenzaron una cadena de ayuda: colchones, sábanas, ropa y comida. La ropa mojada se repartió para que fueran secándola. Transcurrida unas dos horas, todo estaba en calma y en orden.  Todo quedó en un susto,  y la rapidez del auxilio hizo que los niños ni siquiera llegaran a resfriarse.
            Fue una anécdota que Pepe jamás olvidaría. Pero volvamos con el desarrollo de su plan.
            Al poco tiempo ya tenía todo organizado para comenzar la formación de la primera promoción de alumnos que obtendrían el carnet de embarcaciones deportivas.
            Aprovechó para dar las clases el Bar Restaurante "El Embarcadero", ya inexistente. De allí salió la primera promoción compuesta de unos treinta futuros patrones. Hay que reconocer que los futuros navegantes se aplicaron con interés en las enseñanzas y, pasado el período correspondiente de preparación, se convocaron los exámenes.
            Se presentaron en Bornos tres marinos de San Fernando, cuya graduación no recuerdo, impecablemente vestidos con uniforme blanco, y se celebraron las pruebas en el Salón de Actos del Ayuntamiento.
            El esfuerzo del estudio y las clases de Pepe Duarte, hicieron posible que todo el grupo aprobara, celebrándose un ágape en el jardín del Castillo, donde se prodigaron fotografías que quedaron para el recuerdo de tan entrañable efeméride.
            Al poco tiempo Pepe Duarte apareció con los permisos acreditativos para poder navegar. Había salido la primera promoción de alumnos de embarcaciones deportivas. Algunos no esperaron mucho tiempo y pronto se vieron surcar las aguas del lago varias embarcaciones, bajo la mirada de Pepe que, sonriente, comprobaba el buen hacer de sus alumnos.
            Liberado ya de sus obligaciones didácticas en Cádiz, se dedicó de lleno a formar nuevas promociones de personas más jóvenes y comenzó los primeros pasos para crear el Club Náutico.
            Su entusiasmo en el proyecto le llevó a dar un paso más en su pasión por Bornos. Se quedó a vivir en nuestro pueblo, muy cerca del lago, en una casa de la Urbanización "Los Sauces".

            Con el tiempo y con la ayuda de algunos incondicionales, consiguió crear el Club Náutico con sus directivos que comenzaron la organización de la primera regata.  El aspecto del lago lució con un paisaje inédito. Los barcos con sus largos mástiles y velas al viento cortaban las aguas azules del lago. Fueron llegando participantes de muchos lugares, niños y jóvenes, presentando un colorido que Bornos jamás hubiese pensado.
            Pepe Duarte y sus colaboradores hicieron posible el milagro que, después de tanto tiempo, todavía sigue con energía renovada.
            Ya habían salido otras promociones de jóvenes patrones, inmersos en la afición inculcada por Pepe, que también colaboraban, bajo sus criterios, en dar forma al Club. Tantos desvelos se verían gratamente recompensados al concederse  al Club la organización del Campeonato de Andalucía de Aguas Interiores, la competición más importante a nivel regional.
            Tanto, llamémosle cariño, por Bornos mereció un reconocimiento para siempre de su labor en beneficio de jóvenes y mayores, que encontraron en el deporte acuático un complemento para sus ratos de ocio, fomentando la amistad, el compañerismo y la responsabilidad.
            En un lugar bien visible junto al Club Náutico el Ayuntamiento ha colocado un monolito en reconocimiento de su labor en Bornos durante tanto tiempo.
            Pepe Duarte fue en su vida sobre todo UN MARINERO; en Cádiz, marinero de la mar, en Bornos, marinero en tierra.
            Pepe Duarte ahora está enfermo e imposibilitado. Después del homenaje recibido en Bornos al que asistieron muchos de sus discípulos, él mismo quiso agasajar a un grupo numeroso entre los que se encontraban alumnos desde la primera promoción hasta la última. Fue una comida de hermandad en la que descubrí, en un momento, su mirada perdida, seguramente recordando el Lago, el Club y sus cursos; agachó la cabeza y comentó: "faltan muchos".
            Pepe Duarte siempre estará presente en el corazón de muchos bornichos, para los que cualquier momento es bueno para expresarle su cariño y admiración.
            Para Pepe, Bornos y su Lago fue "El Sueño del marinero", aquel que magistralmente escribiera Rafael Alberti y que un trocito, sin lugar a dudas, pudo corresponderle a nuestro amigo:

            Yo, marinero en la ribera mía,
            posada sobre un cano y dulce río
            que da su brazo a un mar de Andalucía,

            sueño en ser almirante de navío,
            para partir el lomo de los mares
            al sol ardiente y a la luna fría.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO
           








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