martes, 4 de octubre de 2016

Del móvil de Fran. Amistades, afectos y complicidades. 33


Los bornichos nacemos donde queremos.



No es necesario nacer en Bornos para ser bornicho.
Soneto a Bornos escrito por Riccardo Plaisant, un bornicho nacido en Cerdeña y residente en Barcelona que, sin haber visitado nunca su pueblo, lo siente y admira como un pancipelao más.


..
Bornos.
.
Igual que Nietzsche y su eterno retorno,
vuelve a mi mente la visión ancestral
de ese pueblo o imperio - la ciudad capital -
que nunca he visto, y que nombran Bornos.
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Su embajador solía, en tardes de bochorno,
alabar cada fragmento de asombro y maravilla
de la ciudad que en su poesía estribilla:
el gran encanto que despierta Bornos.
.
Quizá por él sea el centro de este mundo,
meta y destino de la humanidad:
nombre que ya no necesita adorno.
.
Será por eso que sigo intentando
imaginarme, como es de verdad,
el pequeño universo que se llama Bornos.


R 4 de octubre de 2008

Manuel Rodríguez Barrios. Héroe bornicho de la Guerra de Cuba.

Héroe bornicho de la Guerra de Cuba.

Don Manuel Rodríguez Barrios, nació en Bornos (Cádiz), en el número 22 de su calle Granada, el día 10 de agosto de 1877. Era hijo de Don Antonio Rodríguez Díaz, tratante de ganado, y Doña Luisa Barrios Chilla, ama de casa.

Manuel Ingresó en la Armada, donde alcanzó el grado de Condestable; es decir, Artillero de Mar, con el empleo de Suboficial. Formó parte de la tripulación del crucero acorazado Almirante Oquendo de la escuadra del Almirante Cervera, del que era Tercer Condestable.
La escuadra española de Cervera, integrada por los buques Infanta María Teresa, Vizcaya, Cristóbal Colón, Almirante Oquendo, Furor y Plutón, entró en Santiago el día 19 de mayo de 1898. El domingo día 3 de julio de 1898, sobre las 09:30 horas, cumpliendo órdenes en tal sentido, emprende la salida de la bahía de Santiago de Cuba, encontrandose frente a la bocana del puerto a los buques norteamericanos Indiana, New York, Iowa, Brooklyn, Gloucester y Vixen. A una distancia de unos ocho o nueve mil metros y situados en semicírculo .

El acorazado Oquendo, el de Manuel, el más castigado de todos, fue atacado y cañoneado por los cruceros yanquis Oregón e Indiana, recibiendo 3 impactos de 203 mm, 11 medios y 43 ligeros, que le causaron numerosas bajas, entre muertos y heridos, varando en la playa de Nima-Nima, junto al Infanta Teresa, a unos 500 metros de él.


El Crucero acorazado Almirante Oquendo antes y despues del combate.





Sobre las 13:00 horas, sólo cuatro horas más tarde, finalizaba el combate con la Escuadra española destruida y un saldo de 323 hombres muertos y 151 heridos. El resto de los supervivientes fue hecho prisionero, y, entre ellos, Manuel Rodríguez Barrios; siendo embarcado, junto al resto de prisioneros, en el S.S. Harvard; y desde Cuba fue llevado a la isla Seaveys, en el Estado de Maine, donde se ubicaba un campo de concentración – y exterminio, a juzgar por la cantidad de muertes allí ocurridas – llamado Camp Long, en la foto.
En la “Relación de los fallecidos en el Campamento y Hospital de Portsmouth”, en su página 152, el número 8 de la relación, es de leer:
Clase: Tercer Condestable. Nombre: Manuel Rodríguez Barrios. Buque a que pertenecía: Oquendo. Naturaleza: Provincia de Cádiz. Estado y edad: _______. Fecha de la defunción: 18 de julio.
Aunque la “Relación…”, no diga nada respecto a estado y edad, sabemos que era de estado soltero, y que tenía 20 años cumplidos -- no llegó a cumplir los 21 años; los hubiese cumplido, de haber sobrevivido a aquella travesía infernal e infame, el día 10 del siguiente mes de agosto --. Aquel lunes 18 de julio de 1898, siguiendo la “Relación…”, no sólo murió Manuel, sino 4 españoles más; tres de la dotación del Oquendo, y uno de la del Vizcaya. Y aunque no especifique más allá de ser natural de la Provincia de Cádiz, ya sabemos que era natural de Bornos, de la calle Granada.
De igual manera es de leer en el parte de defunción extendido por el Segundo Capellán de la Armada, Don Matías Biesa:
“En el Campamento de Camp Long de la isla de Seavey (sic) en el Estado de Maine de América, a diez y ocho de julio de mil ochocientos noventa y ocho: yo, D. Matías Biesa, segundo Capellán de la Armada, mandé dar sepultura cristiana (figura en abreviatura) al cadáver de Manuel Rodríguez Barrios, tercer Condestable que formó parte de la dotación del Acorazado Oquendo; falleció anoche de un síncope efecto de anemia palúdica, según dictamen facultativo en este campamento; bendige (sic) la sepultura y le administré el santo Sacramento de la Extremaunción; era natural de la provincia de Cádiz. Y para que conste firmo la presente partida en Portsmouth, Camp Long, fecha ut supra.”

Prisioneros españoles en Camp Long.


En la copia traducida de la lista de los prisioneros españoles que pertenecieron a la Escuadra del Almirante Cervera, fallecidos en Norfolk y Portsmouth, remitida al Sr. Ministro de Estado por el Ministro Plenipotenciario de España en Washington, en Despacho Núm. 53 de fecha 7 de abril de 1900, en el Núm. 12 de la relación, figura:
“Nº 12. Manuel Rodríguez Barrios, falleció el 18 de julio de 1898 de disentería”.
Aunque el gobierno español inició trámites para la repatriación de los restos de los españoles muertos, resultaron infructuosos, hasta que el 12 de abril de 1916, por fin, embarcan en el transporte de la Armada Almirante Lobo en el puerto de Nueva York treinta y una cajas con los restos de los españoles fallecidos en Norfolk y Portsmouth; y entre ellos, nuestro Manuel.
El Almirante Lobo llegó a Cádiz el día 29 de abril, y día 3 de mayo de 1916, los 31 son enterrados con honores en una amplia fosa común en la primera capilla del Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), donde en la actualidad se encuentra el monumento dedicado a la clase de marinería y tropa.
Por Real Orden de 26 de mayo de 1924, S.M. La Reina dispuso se erigiera un monumento a las clases subalternas de la Armada que fallecieran en acciones de guerra, bajo cuyo suelo se dispuso que se inhumaran los restos de los que reposaban en el panteón. Y allí, según el plano de la cripta de 1924, en el número 8 de la sección B, reposan los restos de Manuel Rodríguez Barrios.
Su padre, Don Antonio Rodríguez Díaz, solicitó pensión, que se le concedió, así como plaza de gracia para su otro hijo, llamado Antonio, en escuelas y academias de Marina.
En la página 20 del Número Extraordinario de 1932 del “Boletín del Condestable”, Don Joaquín Barrios Chilla, Condestable retirado, y su tío materno, escribió:
"Al día siguiente de pisar la ingrata tierra Norteamericana, entrega su alma al Todopoderoso el 3º Condestable, Manuel Rodriguez Barrios, único de los de su clase que quedó ileso en la cubierta del Oquendo, haciendo fuego incesante y precipitado con un cañón de 57 mm. Se salvó a nado, y en la playa le esperaban dos asesinos insurrectos a quienes compra la vida a cambio de un anillo y un apretador, únicas prendas que en la mano pudo salvar. ¡Pobre Manolo, que herida tan profunda me causó tu muerte!".


Publicado el 04/10/10