lunes, 14 de noviembre de 2016

Vía Verde de los Lagos.






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Bornos, 14/11/09

Estamos echando a andar la Vía Verde de los lagos. Hace falta el apoyo de todos. En un principio queremos darle la mayor difusión y recabar toda la información posible.Toda ayuda en este sentido será bien venida en
bornichos@gmail.com



VÍA VERDE DE LOS LAGOS


En agosto de 1901 surgió el primer proyecto de construcción de un trazado ferroviario para unir Jerez de la Frontera con la comarca de la Sierra, para lo que se fundó la "Sociedad de Estudios del Ferrocarril de Jerez a Setenil", con un presupuesto inicial de 24 millones de pesetas. Proyectaron un trazado de ancho normal, pero la ley que regulaba las concesiones de obras ferroviarias, promulgada en 1907, daba prioridad a las vías estrechas. Este hecho y los requisitos técnicos y financieros establecidos en posteriores leyes sobre esta materia (de 1911 y 1912) hicieron fracasar aquella iniciativa de capital privado.
Posteriormente la dictadura del general Primo de Rivera emprendió las obras del ferrocarril Jerez-Almargen. Se inauguraron el 9 de enero de 1927 y en solo dos años se explanaron 110 kilómetros, se construyeron 19 túneles, varios puentes y viaductos y siete estaciones.
La caída del régimen provocó la paralización de las obras, pero durante el segundo bienio republicano se retomó la iniciativa y se reanudaron las obras.
Dificultades presupuestarias y cambios en las directrices en inversiones ferroviarias impidieron la continuación de los trabajos y provocaron el abandono definitivo del proyecto.
Bornos se quedó sin el tren y sin el progreso que le hubiera reportado y encima con un pantano que además de inundar las huertas más productivas, separó al pueblo de las tierras donde los jornaleros se ganaban el pan, con el consiguiente quebranto económico y social para los bornenses de entonces. Muchos de ellos tuvieron que emigrar. Lo único que se nos dio a cambio fue un hermoso paisaje. Desde pequeños disfrutábamos de las excursiones a la presa. Cuando venían visitas les enseñábamos el castillo, el convento, la iglesia… ¡y la presa! Ya de mayores, los domingos soleados de invierno, o en verano con la fresca, llevábamos a nuestros hijos a dar un paseo por “el muro”. Pero desde hace unos años también se nos ha privado de eso. En aras de una mayor seguridad se ha cortado el acceso. Aunque más bien parece que lo que se pretende es reservar un paraje idílico para los altos cargos de la Agencia Andaluza del Agua. En definitiva, “de la graná ni un grano”.
Desde hace quince años, a través del Programa Vías Verdes, perteneciente en la actualidad al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, están siendo recuperados miles de Kilómetros de líneas férreas en desuso para convertirlos en itinerarios senderistas y cicloturistas para el uso y disfrute de los ciudadanos, conservando los elementos característicos del ferrocarril: puentes, viaductos y túneles que confieren a estas rutas unas especiales cualidades como son la ausencia de pendientes, buena accesibilidad, comodidad, facilidad y seguridad que permiten que sean transitables por todos, cicloturistas, caminantes y personas con movilidad reducida, niños, adultos y ancianos, de todas las edades y condiciones, garantizando la accesibilidad y la universalidad de usuarios, sin limitaciones de edad o capacidad física, por lo que son lugares ideales para promover la movilidad sostenible.

Así pues, las Vías Verdes constituyen un instrumento ideal para promover en nuestra sociedad una cultura nueva del ocio y del deporte al aire libre, de la movilidad no motorizada y del acceso respetuoso a la naturaleza, contribuyendo al desarrollo sostenible de los territorios que atraviesan.
Rescatar de su olvido y desaparición total este valioso patrimonio se hace necesario dado que ofrece un enorme potencial para desarrollar iniciativas de reutilización con fines ecoturísticos, acordes a las nuevas demandas sociales.
Resumiendo, cuatro han sido los intentos:
El primero en 1891 con la SEF Jerez-Setenil, el segundo en 1927 con la dictadura de Primo de Rivera, el tercero en 1931 con la República y por último el pantano obligó a rehacer todo el trayecto a su paso por Bornos…
A ver si al quinto puede ser, ¡Que no hay quinto malo!, intentémoslo con la Vía Verde,

NO PERDAMOS ESTE TREN


El tramo de vía que hoy nos ocupa reúne las condiciones óptimas para convertirse en “LA VÍA VERDE DE LOS LAGOS”. La hipotética Vía Verde de los Lagos tendría una distancia aproximada de 20 km y discurriría entre las poblaciones de Villamartín, Coto de Bornos, Bornos y Arcos de la Frontera, sobre el trazado de la antigua vía del ferrocarril que unía Jerez con Almargen y que nunca llegó a utilizarse, a pesar de estar prácticamente terminada. (Más abajo se muestra en la imagen con trazo de color verde).



Este trayecto podría ser continuado por la misma vía 30 Km más a partir de Arcos hasta Jerez de la Frontera. De esta forma, esta vía se abriría a los más de 200.000 jerezanos., lo que aumentaría considerablemente el potencial de usuarios y la proyección de toda la zona en todos los aspectos.

Seguidamente haremos una somera descripción del estado actual en que se encuentra el trayecto comprendido entre la estación de Villamartín y Arcos, con una distancia aproximada de 20 Km a través de montañas, ríos, lagos y Parajes Naturales con una flora y fauna de gran riqueza y los más bellos paisajes del mundo.

La Estación de Villamartín ha sido remozada recientemente y convertida en un precioso hotel Rural de tres estrellas. Saliendo de ella encontramos un tramo de unos 500 m. ocupados por tierras de labor que salvamos por la linde para llegar un túnel que, aunque en buen estado tiene las entradas tapiadas por haber sido utilizado como cabreriza.
Este túnel desemboca frente a la antiquísima Fuente La Zarza que ya era punto de referencia del término de Bornos allá por 1507. Esta zona pertenece al Paraje Natural Cola del Pantano de Bornos con una superficie total de 630 hectáreas entre las suaves laderas con acebuches, lentiscos y tarajes, a los que se une una abundante vegetación palustre que constituye una importante zona de nidificación para las aves acuáticas.

Debemos recordar que Cuando se proyectó el Pantano de Bornos ya estaba esta obra muy avanzada y hubo que rehacer la parte que las aguas habrían de inundar. Es por lo que todo el trayecto que transcurre paralelo al Lago de Bornos está duplicado. En la actualidad solo son practicables la mitad de cada uno de estos tramos, aunque afortunadamente se complementan. Las otras mitades están sumergidas, una bajo el agua y la otra bajo túneles hundidos.


Para entendernos llamaremos a los dos trayectos atendiendo al orden cronológico. El que está en una cota más baja será el primer trazado y el que está más alto, segundo trazado. Pues bien, aquí en La Fuente la Zarza, se unen los dos trazados de la vía a su paso por Bornos. Seguiremos por el segundo ya que el primero, como hemos dicho, tiene muchos tramos que están por debajo de la cota máxima inundable del pantano.

Después de recorrer 6 Km pasamos a la altura del Coto de Bornos y nos encontramos el colosal Puente de los Veintiún Ojos, sin duda la obra de ingeniería más importante de toda la vía.
Poco más adelante entramos en un tramo asfaltado de casi 2 Km que nos lleva hasta el cruce con la carretera A384.

A partir de ahí entramos en la comúnmente llamada Ruta del Colesterol. Es este un tramo de carril polvoriento, muy transitado por peatones y vehículos que se prolonga durante 3 Km hasta llegar al túnel de Los Sauces.




Los túneles de este trazado son tres en total. El de Los Sauces que es muy cortito, no llega a 100 m, seguido de uno de un kilómetro y el del tajo de la presa de unos 700 m. Están todos hundidos, por eso a partir de este punto hay que seguir por el primer trazado partiendo desde la zona recreativa del El Embarcadero.
Partiendo del embarcadero el camino se adentra por una zona donde el valle se cierra en una angostura horadada por el río Guadalete por la que, en su parte más profunda, hoy cubierta por las aguas del Lago, se llegaba a Bornos desde Arcos en el siglo XVIII.
Por ese camino, después de un trecho de singular atractivo y tras pasar dos túneles cortitos en buenas condiciones, salimos de la angostura y el valle se abre permitiéndonos ver la majestuosa presa. Poco más adelante llegamos al lugar donde en su día estuvo el polvorín que guardaba la dinamita empleada en las voladuras durante la obra de la vía. En ese punto, muy cerca de La Fuente del Monje, (hoy desaparecida por un corrimiento de tierras) se acaba el camino y ambos trazados se interrumpen porque los dos túneles que pasaban bajo el Tajo de la Presa están derrumbados. Para pasar al otro lado hay dos opciones: seguir bordeando la orilla por la base del tajo hasta llegar al muro o girar a la derecha para salvar el tajo por el Norte. Si se elige la primera opción se atraviesa, a los pies del tajo, un milenario y endémico bosque-isla de acebuches de gran interés ecológico cuya frondosidad nos transporta a otras latitudes.




Junto al muro de la presa se encuentra un laboratorio de hidrodinámica con maquetas de distintas obras hidráulicas. Lamentablemente lleva en desuso varias décadas.
Una vez al otro lado, junto a las salidas de los dos túneles se unen los dos trazados. De aquí hasta Arcos la vía transcurre entre fértiles explotaciones agrícolas. El último tramo se encuentra ocupado por ganaderos y agricultores en varios puntos por lo que hay que desviarse por La Pequeña Holanda o bajando hasta el Pantano de Arcos para llegar a los últimos 500 m de vía transitable que terminan cerca de la Venta El Periquín.

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¡No hay quinto malo!

NO PERDAMOS ESTE TREN.
ASB
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Del móvil de Fran. Amistades, afectos y complicidades. 51