miércoles, 18 de enero de 2017

Fauna bornicha, la esfinge rayada.

Andrés Pastrana nos envía esta foto de una polilla que tomó camino del repetidor. Se trata de una esfinge rayada (Hyles livornica)



Esta es la larva de la hyles livornica.




Hyles livornica

Clase: Insecta
Subclase: Holometabola
Orden: Lepidoptera
Suborden: Glossata
Infraorden: Neolepidoptera
Superfamilia: Sphingiodea
Familia: Sphingidae
Subfamilia: Macroglossinae
Esta esfinge presenta rayas transversales en el abdomen negras, ocres y amarillas, y manchas rojizas que ocupan gran parte de las alas posteriores. Sin embargo, el carácter distintivo es la venación blanca de las alas anteriores. Puede superar los 8 centímetros de envergadura.


Se nutre sobre la vid (Vitis) y otras muchas plantas, entre las que cabe citar: acedera (Rumex), Polygonum, gamón (Asphodelus) o escobilla (Scabiosa).


Son parcialmente migradoras y muy activas tanto de día como de noche, en especial las hembras, que son capaces de recorrer grandes distancias para depositar los huevos en paquetes de cuatro o cinco sobre cada planta. Tienen varias generaciones anuales.


Los huevos son de color verde pálido, ligeramente ovalados y comparativamente pequeños. Las larvas presentan la piel lisa, con una gran variabilidad de diseño y tamaño, pudiendo alcanzar los 8 centímetros. El invierno lo pasan en forma de pupa, que puede emerger en la primavera siguiente o tras una diapausa de uno o dos años.


Se distribuye por gran parte de Eurasia y África. Prefiere los campos abiertos con poco arbolado y arbustos dispersos, estando ausente de las regiones selváticas.

R/ 18 de ene. de 2011

La cigüeña de Bornos


LA CIGÜEÑA DE BORNOS

Voy a sacar de mi carpeta de recuerdos, viejos recuerdos, un trozo de un trabajo periodístico sobre el jardín del Castillo que escribió un día, con mucho cariño hacia nuestro pueblo, el famoso periodista ANTONIO DÍAZ CAÑABATE, que recaló en Bornos, procedente de la Sierra, un 27 de Marzo de 1961, sobre el mediodía. Hacía ya calor y, antes de comer, quiso hacer una visita al jardín. Tuve entonces la suerte de que, uno de sus acompañantes, me lo presentara y, al verme ante una personalidad arrolladora, a mis veinticuatro años, no supe hilvanar dos frases seguidas y, como pude, me despedí. La persona que me lo presentó me dijo más tarde, que se quedó sólo en el jardín y los demás marcharon a comer y allí lo esperarían.
Y aquí comienza la historia. El título lo entenderán muchos antiguos alumnos de la Graduada San Fernando, que ya estaba instalada en El Castillo desde 1.957.



Es el caso que en el Jardín campaba por sus respetos una cigüeña que no se había unido al grueso de sus compañeras en la migración a tierras africanas y llevaba ya al menos dos años viviendo permanentemente en tan hermoso lugar. La gente se había habituado a su presencia y la cigüeña también, de forma que, en el pueblo, a nadie le extrañaba.

Nuestro periodista se sentó en el merendero, ensimismado en sus pensamientos, cuando descubrió que una cigüeña recorría la parte alta del jardín. Pero será mejor que él mismo nos lo cuente:
"…Una cigüeña paseaba por sus senderos. No se asustó por mi presencia. Andaba con pasos largos, pero lentos; andaba con gravedad, como ensimismadaza en sus graves pensamientos. Volvió la cabeza para mirarme. Nada, una miradita de curiosidad femenina. ¿Sería un cigüeño, sería una cigüeña? Por las trazas de su ensimismamiento más parecía macho que hembra. Por su mirada, más hembra que macho. Nunca había visto a estas aves zancudas tan cerca. ¡Bella su estampa! Su largo pico, de un color rojo muy lindo, armoniza perfectamente con la prestancia de su cuerpo y la finura de sus patas. De vez en cuando agachaba su cabeza. De vez en cuando la levantaba. De pronto se detenía. Permanecía unos instantes como indecisa. De pronto arrancaba a andar. Iba y venía por los senderos con el reposo de un monje que lee un devocionario en la paz del claustro. De lo alto de la torre de la iglesia vecina se percibe un ruido seco y fuerte. La cigüeña se detiene. Lo oyó con atención. Es un cigüeño, pensé. Ha oido la voz de su compañera, que lo reclama. Sí desde luego es un cigüeño, porque ha oído el reclamo y, desdeñándolo, ha continuado su caminar pausado y meditabundo.. Suena una campana. En la quietud del cielo, sobre el jardín, una cigüeña vuela, planea, describe círculos. ¿Qué hará ahora la paseante? Porque no cabe duda de que la otra viene a buscarla. Pues no se inmuta. Está frente a un rosal deshojado. . Alarga el pico; con mimo lo acerca a la planta y, como un jardinero afanoso en su cuido, lo picotea. Y sigue solemne su pasear. ¡Qué extraña cigüeña! Se echan de menos sus dos manos enlazadas en la espalda para semejar al juez de Bornos, que va meditando el intríngulis de árdua sentencia. Sigue el clamor de la campana. Toque de Ángelus. Sigue el planear de la cigüeña voladora. Sigue el desdén de la cigüeña paseante en jardín. Me emparejo con ella. Ni me hace caso. Me decidí a caminar a su vera. ¡Rara resultaba la cosa: pasear en el jardín del Palacio de los duques de Medinaceli, a la hora del Ángelus, en compañía de una cigüeña! ¿Quién puede presumir de otro tanto? No, nunca olvidaré este atardecer de Bornos. Me quedé un buen rato más mano a mano con la cigüeña. Las primeras y tímidas sobras nocturnas iban envolviendo al jardín. Del pueblo llegaba el señorío del silencio. En esto, en lo alto resonó un ruido seco y fuerte. La cigüeña planeadora se impacientaba. Quizá se enfurecía. ¿Sería el macho? El macho era porque mi acompañante pegó un brinco, me lanzó desdeñosa y altiva mirada y salió volando; se emparejó en los aires con la otra y, ¡adiós muy buenas! Me quedé con un palmo de narices.


De Bornos me llevé el recuerdo de la extraña cigüeña. De Bornos me llevé el recuerdo de sus calles, como pasillos de un palacio. De sus jardines recónditos, tan bellos, donde pronto florecerá el damasco, ese árbol, variedad del albaricoquero, que en Bornos produce unos frutos tan dulces, tan sabrosos, como la prosa de "Fernán Caballero" que resplandeció como un mediodía de Agosto en Bornos, la señorial. "

Esta es parte del artículo que dedicó a Bornos el eminente escritor y periodista Antonio Díaz Cañabate. Nació y murió en Madrid (1898-1980). Espero que os haya gustado. Hace falta mucha imaginación para escribir esta página teniendo como protagonista una cigüeña, que sólo tenía de especial el haberse enamorado del jardín de Bornos, del que hizo su morada para el resto de su vida.

A. Rodríguez Hidalgo

Un verano en Bornos. Carta Quinta (II)

"...Enfilando con la habitacion se habian talado los árboles, de manera que ponían descubierto una hermosa perspectiva que, abrazando la vega, iba á perderse en la magna escalinata; de las montañas hasta la remota lontananza en que campea el San Cristóbal..."






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...un calorcito que te invade.
"Paisanos, os escribo esta vez desde Holanda. No es la primera vez que experimento la agridulce sensacion de alejarme de nuestro querido Bornos, sin embargo esta vez puedo compartir con vosotros mi experencia... "
El Silo.
Escuela Graduada "San FernandoLa clase de Don José Herrera.

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La cigüeña de Bornos
"Voy a sacar de mi carpeta de recuerdos, viejos recuerdos, un trozo de un trabajo periodístico sobre el jardín del Castillo que escribió un día, con mucho cariño hacia nuestro pueblo, el famoso periodista ANTONIO DÍAZ CAÑABATE, que recaló en Bornos, procedente de la Sierra, un 27 de Marzo de 1961, sobre el mediodía."
Hasta luego.
Jornada de convivencia del Club Deportivo Ciudad d...

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Primera ruta 2010.
Recuerdo de un pedazo de noche.
Foto cincuentenaria.
Recordando a Juan Sánchez Gallardo.
"...Parece que fue ayer cuando tuvo lugar la muerte del maestro y amigo, y ya se van a cumplir dos años del aniversario de su marcha. Me decido a recordarlo, a través de nuestro blog, porque pocas personas han dejado una huella tan profunda en la sociedad de nuestro pueblo, y sobre todo en tantos alumnos como recibieron de él la formación didáctica durante más de cincuenta años..."


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Sobre el robo del retrato de Livia.
Seminario-convivencia KIick Boxing-Defensa peronal...
Fauna bornicha, la esfinge rayada.
Google Analytics: ¡BPM sigue a tope!

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Andy, de los escenarios al cesped. en Bornos.
A veces es como si el tiempo no pasase.
Pleno Ordinario, enero 2012.
De ruta con Zanká, subida al Torrecilla, Sábado 21...
El Silo.
Gibraltar II

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Cena de Gala Carnaval 2013
San Jerónimo. Capitulo 8º
El golazo de Álvaro.

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Sobre los muladares de Bornos
Rosa Lebon ¡Qué recuerdos!
Bendición de mascotas prevista el domingo, queda suspendida...
Gamonal

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Escuela Graduada "San Fernando". La clase de Don José.

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Foto cincuentenaria.