lunes, 12 de junio de 2017

Bornos. A beautiful small Andalusian town.

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Fue en Nueva York.


FUE EN NUEVA YORK…

       Hace ya mucho tiempo, en la década de los 20, del siglo pasado, apareció en España una figura de la canción española que ocupó los principales teatros de España, Estados Unidos e Hispano América. Se llamaba Concepción Piquer o Concha Piquer como todo el mundo la conocía. Más tarde por antonomasia fue llamada por todo el mundo “Doña Concha Piquer”. Para muchos críticos de la canción española Concha Piquer fue la primera entre las demás del mismo género.

       Pues bien, española sobre todo, ocurrió que quiso celebrar en Nueva York, ciudad donde la llevó su gira artística, la festividad de Navidad. Invitó a muchas personas: artistas, autores, políticos españoles de diversas ideologías.
       Mandó preparar un salón en el hotel donde residía, con una gran mesa repleta de los mejores manjares, pero…no había caído que en Estados Unidos estaba impuesta “La ley seca”, es decir prohibición de vender vino (Ley que duró entre los años 1920 a 1933).
       Pero, como ella no concebía una cena, a la española, sin vino, movió algunas influencias y, aunque caro, aquella noche se pudo brindar con vino español. Estos pudieron ser los hechos. El caso es que el compositor español Penella le compuso un pasodoble que explica una noche inolvidable, llena de vivas a España. Pero… será mejor que lo leamos:





Voy a contarles a ustedes
Lo que a mi me ha sucedido.
Fue la emoción más profunda
Que en mi vida yo he sentido.
Fue en Nueva York,
Una Noche Buena
Que yo preparé una cena
P’a invitar a mis paisanos.
Ya en la reunión,
Toda de españoles
Entre palmas, viva y oles
Por España se brindó
Como estaba prohibido por la ley seca
Allí no se encontraba vino de España.
Yo pagué a precio de oro una receta
Para que nos dieran vino español.
Vino español
Vino español
El vino de nuestra tierra
Bebimos en tierra extraña
Que bien que sabe ese vino
Cuando se bebe…
Lejos de España.
Por ella brindamos todos
Y fuÉ noche de pasión:
La Noche buena más buena
Que soñar pudo
Un español.
Mas de pronto se escuchó
Un gramófono sonar:
Callad todos,
Dije yo,
Y un pasodoble se oyó
Que nos hizo recordar.
Oyendo esa música
Allá en tierra extraña
Era el pasodoble español
“Suspiros de España”

       Doña Concha Piquer. Una gran canción para una gran señora.
       Pasado el tiempo, ¡Quién lo iba a decir!, Doña Concha visitó Bornos invitada por el Ayuntamiento para asistir a la Berza Flamenca. La acompañaban su esposo, su hija Conchita Márquez Piquer y Curro Romero y, por un azar del destino, no pudo acompañarla la Duquesa de Alba por encontrase indispuesta. Llegó el acto de homenaje y, el siempre amigo de Bornos, el flamencólogo Antonio Murciano bordó, como siempre, un panegírico de la vida de Doña Concha. Seguidamente el Alcalde de Bornos, con unas sentidas palabras, entregó a Doña Concha la Medalla de Oro de la Ciudad. Doña Concha, dirigiéndose a Bornos, allí representado por tantas personas, expresó su disgusto por no poder ofrecer una de sus canciones, porque ya hacía tiempo que se había retirado. Brillaba en sus ojos la alegría de recibir tan emotivo homenaje. Se despidió de todos en la persona del Alcalde y el público la aplaudió incansablemente. Doña Concha pasó una noche feliz en nuestro pueblo, que ya no olvidaría.

A.      RODRÍGUEZ HIDALGO.


R12/06/12

Maraton BTT XI "RUTA DEL GUADALETE"

Ayer se celebró la Maraton BTT 
XI "RUTA DEL GUADALETE"
188 corredores completaron la prueba y estos son los vencedores 

Iván Vargas (IEDES Centauro Bikes) y Ana Belén Báñez (Const.y Ref. Diego González)





Noticias antiguas. Santa Clara de Bornos, primera fundación de San Juan de Ribera, 12-06-1960.


Santa Clara de Bornos, Primera fundación de San Juan de Ribera

por Antonio Hernandez Parrales
ABC (Madrid) 12-06-1960




El mismo patriarca dio a este convento el nombre "del Corpus Christi", que luego pondría al celebrado Colegio de Valencia. Para el buen gobierno de las monjas, además de la Regla de Santa Clara, les escribió unas Constituciones que eran aclaraciones a la referida Regla, adaptadas a las disposiciones que dictó el Santo Concilio de Trento y un "Cuaderno de costumbres" que dejó implantadas en este convento que con tanto esmero habla cuidado y enriquecido con preciosas y estimables reliquias, cálices, custodia riquísima y ornamentos valiosos.




Gozaban fama de gran virtud las religiosas del convento de las Dueñas de Sevilla, habiendo salido de él las fundadoras del de Santa María de la Paz, de monjas agustinas, y las que dirigieron el de la Encarnación de la Orden de la Concepción. Y el santo patriarca consiguió que de dicho convento vinieran a Bornos seis monjas. Nos lo cuenta el acta fundacional del mismo "... y, asimismo, vino a poblar el convento de monjas llamado del Corpus Christi y pidió religiosas para poblarlo y fundarlo, al otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla (D. Rodrigo de Castro)..., las cuales son: doña Juana de Herrera, primera abadesa de este convento, nombrada por el otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla y por el otro señor patriarcha y arzobispo de Valencia..."; y sigue dando los nombres de las otras cinco religiosas y de las cuatro novicias, que eran damas de doña María Enriquez. 


Fragmento del cuadro "Entierro del conde Orgaz", por el Greco. 

Según ha demostrado el doctor Robres, biógrafo oficial de San Juan

de Ribera, en el libro de la canonización, el Santo sirvió de modelo
al autor de este cuadro para la figura  de San Agustín. Se explica este
hallazgo documental por la devoción del nuevo Santo a San Agustín
y por ser El Greco pintor de cámara del patriarca.
El parecido con otros retratos del Arzobispo de Valencia es
extraordinario.


Las monjas y novicias hicieron su entrada en Bornos el día once de junio de 1597; el domingo quince del mismo mes. “...el dicho patriarcha... por comisión del otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla consagró con mucha solemnidad la Iglesia del convento Corpus Chrlsti, hallándose presentes la gente de este pueblo y mucha de los pueblos comarcanos..." Y el 25 de Junio, continúa el acto de fundación, "...el dicho señor patriarcha, estando dentro del convento en presencia del licenciado Francisco tirado, rector del colegio de la sangre; de fray Francisco de Llerena, prior del convento de hieronimos desta villa de Bornos, y de Bernardino de Escalarte, contador, y de otros sacerdotes criados del señor Patriarcha, dió el hábito de sancta clara a las dichas señoras abbadeza y monjas novicias..." Las novicias se llamaban, doña Catalina Ponce, doña Maríana Ponce, María de Santa Ana y doña Inés de Mendoza.

Mas, o no se adaptaron las monjas Bernardas o de la Orden cisterciense a las Constituciones de las Clarisas y a las Costumbres que implantó el fundador, o faltó algún requisito para su permanencia en Bornos, pues lo cierto es que antes de un mes las seis religiosas se marcharon a su convento de Santa María de las Dueñas, de Sevilla. Pero, como Juan de Ribera quería que al frente de aquel convento hubiera monjas experimentadas, pidió al señor obispo de Cádiz que pudieran venir algunas monjas del convento de Alcalá de los Gazules más propias para la fundación, por ser de la misma Orden de Santa Clara y el primero establecido en los estados de la casa de Alcalá y que tenían mucha religión y virtud. Y de allí vinieron a éste de Bornos en el mismo año de 1597, doña Ysabel de Roa, como abadesa; doña Catalina Ginés, de vicaria, y doña Inés de Arceo y doña Juana de Reynosa.


En este mismo año de su fundación se mandó que no hubiesen criadas o legas que saliesen y entrasen en la clausura, sino que fueran "monjas freylas” las encargados del servicio, en cumplimiento del cuaderno de costumbres ordenados por el Patriarca. El 11 de diciembre de 1597, "el Ido. francisco Tirado dio el hábito de monja freyla a ysabel vázquez, natural de Ronda. prima del padre fray Jorge, vicario del convento de ntra. sra. del rosario de la orden de sant hieronymo desta villa de bornos..."


Antes de dos años, el convento de monjas de Alcalá pidió a doña Ysabel de Roa, que se volvíó a la casa de su primera profesión, pero las otras tres religiosas permanecieron y murieron en el de Bornos con el honor de fundadoras.


Este convento del Corpus Christl formaba un conjunto magnifico, compuesto de Iglesia y clausura. La iglesia, de una sola nave, era espléndida, con varios altares, uno de ellos dedicado al Señor Crucificado Imagen de poco menos del natural, de mucha devoción y tenido por muy milagroso en toda la villa; le llamaban el Santo Cristo de Roma. porque, según contaban las monjas antiguas - escribía el padre Mariscal en 1731-, en un navío que naufragó cerca de Málaga venía un cajón que fue arrojado por las olas en la playa, y en él se leía: "para el convento del Corpus Christi de Bornos”, y, abierto en esta villa. apareció la imagen del Señor y varias reliquias, juntamente con la cabeza de Santa Úrsula, creyéndose que habla sido remitido desde Roma y que no era ajeno al encargo el mismo Sr. Patriarca. Completábase la iglesia con una sacristía amplia y una torre a manera de mirador.



La parte de clausura constaba de un claustro majestuoso con galerias bajas, y unas sesenta celdas en la parte Superior. a la que se subía por dos escaleras de piedra: los zócalos lucían caprichosos azulejos sevillanos: la huerta tenia en medio un pozo-noria con escalera de piedra que llegaban hasta donde brotaba el agua. Una cañada, desde la fuente que el pueblo llama del Nacimiento, llevaba el agua potable al Convento.



La noche del 13 al 14 de abril del año 1685, se produjo un gran incendio que destruyó totalmente el convento del Corpus Christi, quedando solamente en pie las paredes, pudiéndose salvar el Santisimo, la custodia y algunas alhajas, y gracias al arrojo de un vecino se consiguió arrebatar de las llamas el Santo Cristo. Las religiosas eran cuarenta y cinco y lograron refugiarse en el Colegio de la Sangre, que estaba enfrente, pasando el mismo día 14 al palacio de los duques, organizándose una procesión con la asistencia de clero, comunidades de religiosos jerónimos y franciscanos, Cabildo Secular y el pueblo entero, dando todos muestra de su pena al ver a las religiosas que, con sus pies descalzos, caminaban llorando hacia su provisional clausura. Y allí estuvieron hasta el 17 de septiembre de 1695, en que volvieron a su convento. quedando la sacristía habilitada para los actos del culto, por no haberse podido reedificar la Iglesia.


Nada más podríamos decir si el señor patriarca no hubiera determinado que las Clarisas de Bornos estuvieran sujetas a la Jurisdicción ordinaria, o sea, al prelado diocesano. Pues gracias a ello sabemos que en 2 de enero de 1692, cuando todavía las Monjas estaban en el palacio de los Duques. el Sr. Visitador dejó mandado:... "que las dhas religiosas guarden y executen lo dispuesto en la Regla y Constituciones y Costumbres que estableciló la buena memoria del Benerable e Iltmo. señor Patriarcha arzobispo de Valencia que los havitos que hubieren de hacer de aqui adelante según se les vayan acavando los que oy tienen, sean de estameña parda que llaman frailisca y lo mismo los mantos, como está ordenado por el quaderno de costumbres que estableció el dho Señor Patriarcha y se destierre del todo el color azul de que han usado hasta aquí por ser como es contra dha disposición... que las dhas religiosas tengan media ora de oración mental todos los días por la mañana y otra media por la tarde con su relox de arena y al principio se lea el punto que an de meditar... que ninguna religiosa de nombre de doña ni de apellido propio, sino el de Sor y Charidad entre sí, como lo dispuso el Ilmo. Sr. Patriarcha..."


Entre las monjas que se distinguieron en este convento por sus virtudes. sobresalió la madre sor Ysabel Enriquez de Ribera, elegida abadesa cinco veces y que falleció el año 1706 a la edad de setenta años.


Doce religiosas clarisas. en la mayor pobreza. viven actualmente en la clausura del convento del Corpus Christi de Bornos.

A. H. P. pbro.
Archivero y bibliotecario del Arzobispo de Sevilla.




Don Diego de Ribera en la literatura española del siglo XV



.

La Semana nº 3 (Revista de la Semana cultural 2009)




Don Diego de Ribera en la literatura española del siglo XV:
el Romance de Álora y el Laberinto de Fortuna


Eduardo López Prieto.

En este artículo nos proponemos acercar a la población de Bornos la figura militar y literaria de uno de sus hijos más significados en la historia de España: Don Diego de Ribera, muerto a traición durante el asedio de Álora.
Sus hechos de armas en la guerra contra los musulmanes fueron tan significados que la literatura española de la época dejó constancia de ellos en dos obras de muy diferente intención: el Romance de Álora de carácter popular y el Laberinto de Fortuna de Juan de Mena, la obra poética culta más ambiciosa del siglo XV.
En mayo de 1434, Don Diego de Ribera, comandaba las fuerzas cristianas que intentaban tomar la localidad de Álora, situada entre Ronda y Málaga. Los habitantes de Álora se refugiaron en el castillo mientras la artillería cristiana bombardeaba las murallas abriendo brechas en sus muros. La resistencia de la población, como en todas las ciudades moras, fue feroz, pues sabían cuál sería su destino si la victoria caía del lado cristiano .
Al fin, pidieron tregua y el Adelantado se la concedió accediendo a parlamentar con el jefe musulmán. Cuando se estaba celebrando la entrevista, un ballestero árabe que estaba escondido asesinó al Adelantado quebrando la tregua. La batalla prosiguió con la derrota cristiana. Álora no sería tomada hasta 1484 por los Reyes Católicos.
Este episodio bélico finalizado con un asesinato tuvo gran repercusión en toda España, pues las noticias que venían de la guerra de reconquista contra los árabes interesaban por múltiples motivos a toda la población cristiana. Esta importancia dio lugar a la formación de un romance muy famoso que, a modo de crónica, difundió lo ocurrido por toda la Península. Intentaremos explicar ahora las circunstancias que envuelven este romance.
¿Qué es un romance morisco o fronterizo?
Por norma general, se define a los romances como poemas populares españoles compuestos por un número indeterminado de versos de ocho sílabas que riman de forma asonante en los pares quedando libres (o sin rimar) los impares.
Estas manifestaciones literarias tienen un importante auge entre los siglos XIV y XVII y se mantienen posteriormente con cierto vigor, incluso llegando hasta nuestros días (recordemos que existe un importante romancero de la Guerra Civil).
Dentro de los romances hay diferentes clases y entre ellos hay un subgénero especial que es típico de Andalucía: el romance fronterizo. Díaz Viana define el romance fronterizo como aquel que narra un suceso bélico de la Reconquista. Éste es el caso que nos ocupa.La causa de que existieran estos romances es obvia. Tras la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), la Reconquista sufre un importante impulso y las luchas contra los musulmanes van a ser una constante hasta su derrota definitiva. La frontera entre los cristianos y los moros en las provincias de Cádiz, Málaga y Granada va a ser muy inestable y se van a producir constantes escaramuzas y saqueos entre unos y otros. Este constante peligro bélico preocupaba lógicamente a la población por las consecuencias económicas, sociales y hasta personales que podía acarrear. Un habitante de Bornos podía verse privado de sus bienes, su forma de sustento y hasta de la vida misma si los musulmanes volvían ainvadir la localidad.
Las noticias de estas luchas corrían de boca en boca con rapidez y los romances sirvieron para transmitir las noticias como si de un periódico se tratasen.
Uno de estos romances es el famoso de Álora, protagonizado por el mismísimo don Diego de Ribera.



¿Cómo era entonces la guerra?
De forma general, podemos decir que durante el siglo XIV y XV, la guerra fue una constante cotidiana para la población andaluza de los territorios fronterizos. Tal es así que basta echar un vistazo a la toponimia gaditana para darnos cuenta de la cantidad de localidades que añaden a su nombre el sintagma “de la Frontera” (Jerez, Arcos, Conil,Chiclana, etc.). Esta guerra era seguida en toda España con gran interés, pues muchos españoles que vivían en el norte peninsular emigraban hacia el sur para repoblar las nuevas localidades conquistadas tras la expulsión de los musulmanes que allí viviesen.
Las poblaciones cristiana y musulmana vivían en territorios o países distintos, con leyes distintas y hablando lenguas distintas. La mayor parte de los musulmanes no se podía comunicar con los cristianos y viceversa pues no entendían su lengua. En este sentido es conveniente señalar que la ingenua idea difundida en los últimos años de hermandad y convivencia pacífica entre ambas comunidades es rotundamente falsa.
Cuando una ciudad musulmana se conquistaba, la población árabe era expulsada y sus propiedades eran lógicamente expropiadas. Posteriormente la ciudad era repoblada con población cristiana proveniente de las tropas de conquista y/o de distintos lugares de España. Es sencillo comprobar esto simplemente mirando los apellidos de los habitantes de cualquier localidad andaluza y concretamente los de Bornos. Por lo que se refiere a la estrategia y las armas empleadas en estas guerras, hay que recordar que la pólvora no se utilizaba todavía con profusión pues su incorporación a la estrategia militar se producirá en la caída de Constantinopla (1453). Existía la caballería formada por nobles que utilizaban su armadura y sus armas ofensivas (lanza, espada, etc.) y los peones. Se empleaban también las bastidas o torres de asalto y las catapultas que lanzaban poderosas piedras. Para hacerse una idea, en la toma de una ciudad de la frontera podía intervenir un ejército formado por unas mil o dos mil personas, integrado en una cuarta parte por caballeros, siendo el resto peones. Lo normal era sitiar o cercar la población musulmana para rendirla por hambre. Los defensores se hacían fuertes en el castillo llevándose alimentos y objetos de valor y esperaban refuerzos que les ayudaran a romper el cerco, aguantaban hasta que se agotasen los atacantes o bien se veían forzados al final a dar batalla para romper el sitio. Como es lógico, los castillos estaban en zonas altas y de difícil acceso o rodeadas de fuertes pendientes para dificultar su toma.

Esa es la razón principal por las que los cristianos solían atacar a los musulmanes y conquistar sus villas durante la primavera y el verano. En estos meses el suelo estaba seco y las grandes máquinas de ataque y las pesadas caballerías se podían acercar hasta los muros sin resbalar por las pendientes.

Así podemos leer en los primeros versos del famoso romance como el Adelantado cerca la ciudad de Álora y emplea la artillería hasta romper la muralla. Podemos imaginar el pánico de la población sintiendo que sus vidas corren peligro y que la derrota supondrá su expulsión inmediata y la pérdida de todos sus bienes. Los musulmanes se retiran al castillo llevando alimentos y sus objetos de valor:

¿Qué era un adelantado y cuál era su importancia?

El adelantado era un cargo importantísimo en el reino de Castilla; hasta el punto de que en su zona de influencia no mandaba nadie por encima de él excepto el rey. Era un representante del rey con poderes políticos, judiciales y militares. Representaban por tanto la voluntad real en las zonas fronterizas donde la guerra con los musulmanes y los enfrentamientos entre los propios nobles cristianos eran constantes. Podríamos decir por hacer una comparación con la actualidad que un adelantado era como un general actual, con plenos poderes en tiempo de guerra. Hubo en España según las épocas tres, cuatro y hasta seis adelantados, pero siempre el más importante fue el Adelantado Mayor de Andalucía, debido a la importancia militar y económica que suponía para la España cristiana la reconquista del territorio andaluz.

El primer adelantado de Andalucía fue Pedro Ruiz de Olea en el año 1253. Desde que Per Afán de Ribera accede al cargo en 1396, conseguirá que éste sea hereditario. Per Afán tuvo dos hijos de dos mujeres distintas. Su primer hijo murió en el sitio de Setenil en 1407, por lo que fue al final su hijo Diego de Ribera quien se convertiría en Adelantado Mayor a la muerte de su padre.

Como Diego de Ribera estaba estrechamente vinculado con Bornos, pues la había obtenido en herencia junto con Espera, podemos suponer la importancia política que cobró nuestra localidad durante estos años decisivos para la historia de España, especialmente como centro de organización de los ejércitos cristianos.

La campaña de 1434

Efectivamente, a partir de 1430, la guerra contra los árabes entra en la fase final y los cristianos creen llegado el momento de presionar decisivamente a los árabes. Toda España está pendiente de los acontecimientos del sur y prueba de ello es el éxito de los romances fronterizos en toda España, que transmiten por toda la península los acontecimientos
bélicos de Andalucía.

Desde la provincia de Cádiz van a partir sucesivas expediciones comandadas por el propio Diego de Ribera. En el otoño de 1433, el Adelantado Mayor organiza una poderosa ofensiva contra los musulmanes para aprovecharse de sus luchas internas y dar un impulso decisivo al avance cristiano. Podemos imaginar la actividad febril de Diego de Ribera y de muchos bornenses que integrarían sus fuerzas militares durante esos meses de 1433 para armar, pertrechar y organizar un poderoso ejército. Grandes esperanzas se tienen en esta empresa. España tiene sus ojos puestos en el bornense ilustre y en quienes le acompañan.

Tal fue así que en el invierno de ese año, Diego de Ribera y sus tropas reconquistan diferentes localidades serranas de las provincias actuales de Málaga y Granada como Turón, Ardales, Iznájar y Castellarde la Frontera. Un éxito detrás de otro. El entusiasmo se apodera de las fuerzas cristianas. Su avance parece incontenible. Eso les da ánimo para intentar tomar Álora, una ciudad con fama de inaccesible.

El cerco de Álora y la muerte de Diego de Ribera

Al llegar mayo, don Diego de Ribera se decide por sitiar la ciudad de Álora. Al ver sus murallas, las tropas se dan cuenta de que esta pequeña localidad tiene un castillo situado estratégicamente en una alta colina, por lo que será de difícil conquista. De hecho, Álora se había cercado ya en dos ocasiones por los cristianos (1184 y 1319) sin éxito. Al sentir la llegada de las tropas cristianas, los musulmanes se refugian en su fortaleza y mandan parlamentarios para pactar las condiciones de una posible rendición.

Las tropas cristianas entran en la ciudad con las banderas desplegadas (“Por encima del adarve, su pendón llevan tendido”). La victoria parece al alcance de la mano. Los emisarios musulmanes llegan a la reunión con el Adelantado para pactar la capitulación. Es entonces cuando el Adelantado se quita el casco creyendo las palabras de paz de los árabes. En ese momento, un ballestero musulmán que estaba escondido a escasa distancia aprovecha para lanzarle a traición un cuadrillo (una flecha de madera rematada por un cono de hierro) que le acierta en la cabeza. Unas versiones dicen que la flecha le entra a don Diego por el ojo y otras fuentes dicen que fue por la boca. Lo cierto es que el traidor atentado tiene éxito y los árabes, aprovechando la confusión, consiguen volver a sus posiciones y hacerse fuertes de nuevo en el castillo. El Adelantado Mayor es conducido ante el médico por sus hombres de confianza, pero éste les dice que no puede hacer nada. Don Diego es trasladado a Antequera donde muere a los pocos días. El cerco de Álora fracasa. La ciudad ya no será tomada hasta 1484 por los mismísimos Reyes Católicos.

La noticia de la muerte de don Diego vuela por la frontera y alcanza a toda España. Un emisario galopa para trasladar la noticia al rey. Juan II está en ese momento en la provincia de Segovia, viajando de Castilnovo a Aguilafuente. Le acompaña el escritor más importante de España, que es además su amigo y secretario personal. Se trata del cordobés de origen judío Juan de Mena, El rey recibe dos cartas consecutivas. En la primera se le da cuenta del atentado sufrido por el Adelantado Mayor. En la segunda se le notifica su muerte.

El pueblo llano también queda impactado con la muerte de don Diego. La fama del bornense ilustre y las circunstancias traicioneras que rodean su muerte convierten el atentado en un tema ideal para el nuevo género literario. En poco tiempo, el romance se difunde por España, modificando en muy pocos aspectos la versión histórica.

Álora, la bien cercada,
tú que estás en par del río,
cercóte el Adelantado
una mañana en domingo,
de peones y hombres de armas
el campo bien guarnecido;
con la gran artillería
hecho te habían un portillo.
Viérades moros y moras
subir huyendo al castillo;
las moras llevan la ropa,
los moros harina y trigo,
y las moras de quince años
llevaban el oro fino,
y los moricos pequeños
llevan la pasa y el higo.
Por encima del adarve
su pendón llevan tendido.
Allá detrás de una almena
quedado se había un morico
con una ballesta armada
y en ella puesto un cuadrillo.
En altas voces diciendo
que del real le han oído:
-¡ Tregua, tregua, Adelantado,
por tuyo se da el castillo!
Alza la visera arriba
por ver el que tal le dijo:
asaetárale a la frente,
salido le ha al colodrillo.
Sácole Pablo de rienda
y de mano Jacobillo,
estos dos que había criado
en su casa desde chicos.
Lleváronle a los maestros
por ver si será guarido;
a las primeras palabras
el testamento les dijo.

Don Diego de Ribera en el Laberinto de Fortuna

Sabemos este hecho además gracias al propio Juan de Mena y a su Laberinto de Fortuna.
Esta obra se publicó en 1444 y en ella ya se alude al romance, por lo que podemos afirmar que diez años después de la muerte de don Diego, su romance era muy conocido en España. Hay que señalar que el Laberinto de Fortuna es la obra poética española más ambiciosa del siglo XV. Se trata de una obra alegórica de intención patriótica en la que Juan de Mena pretendía presentar a los hombres y mujeres más importantes de nuestra historia comparándolos con los héroes de Roma y Grecia, como un ejemplo a seguir. Juan de Mena citará entre estos españoles heroicos a nuestro conciudadano don Diego de Ribera al dedicarle tres de las casi trescientas coplas que contiene la obra. Más en concreto las estrofas 190, 191 y 192 que pasamos a transcribir, dejando su comentario y análisis más extenso para otra ocasión.

CXC
“Aquel que tú vees con la saetada,
que nunca más faze mudança del gesto,
mas por virtud de morir tan honesto
dexa su sangre tan bien derramada
sobre la villa no poco cantada,
el adelantado Diego de Ribera
es, el que fizo la vuestra frontera
tender las sus faldas más contra Granada.

CXCI
“Dentro en Ematía más Çeva non pudo
mostrarse animoso, allí donde quiso
sacarse aquel asta de medio del viso
quel diera Cortino con fierro atan crudo,
nin tanto constante aquél no estudo
donde aquel triste de Aulo, creyendo
que la virtud le faltase muriendo,
más lo fallava feroçe e sañudo.

CXCII
“Tú adelantaste virtud con estado,
muriendo muy firme por la santa ley;
tú adelantaste los reinos al rey,
seyéndole firme, leal e criado;
tú adelantaste tu fama, finado,
en justa batalla moriendo como ombre;
pues quien de tal guisa adelanta su nombre,
¡ved si devía ser adelantado!

Glosario
En par: Al lado; pareja al río
Guarnecido: Protegido
Portillo: Cualquier paso o entrada que se abre en un muro, vallado, etc.
Cima: Encima.
Pendón: Insignia militar propia y que consistía en una bandera más larga que ancha
Adarve: Camino situado en lo alto de una muralla, detrás de las almenas.
Cuadrillo: Flecha de madera, que llevaba en el extremo una punta de hierro de forma piramidal
Colodrillo: Parte posterior de la cabeza. Nuca.
Maestros: Médicos.
Guarido: Salvado.

Bibliografía
DÍAZ VIANA. El romancero viejo. Anaya.
LAEDERO QUESADA, De Per Afán a Catalina de Ribera. Siglo y medio en la historia de un linaje
sevillano (1371-1514). Universidad Complutense de Madrid.
Mena, Juan de. Laberinto de Fortuna. Edición de M. Kerkhof. Castalia.
Menendez Pidal. Flor nueva de romances viejos.Espasa Calpe.
http://www.iznajar.net/historia4.htm
http://www.fundacionmedinaceli.org/casaducal/fichacasa.aspx?id=29
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/caep_perafan/centro/perafanderibera/perafanderiberahtm.

Eduardo López Prieto.

R 12 de junio de 2009

Ilustres hijos de Bornos V.

5. Fray Francisco de San Buenaventura y Escobar. (Siglo XVII)
RELIGIOSO Y ESCRITOR.

Fraile francisacano


Religioso y escritor. Natural de Bornos y nacido entre 1630-1640. 
El Padre Fray Francisco de San Buenaventura y Escobar fue religioso y guardián del convento de la Reina de los Ángeles de la ciudad de Cádiz.

Lector en Teología y Definidor, es decir, responsable del gobierno de la provincia de San Diego de los Franciscanos Descalzos andaluces. 

Evidentemente, estaría en contacto directo con el convento de San Bernardino de Sena de Bornos, llamado vulgarmente de San Francisco, puesto que era de su misma orden. 

Entre otros escritos, este bornicho sacó a la luz un libro, con admirable erudición, dedicado a la vida y obra de San Juan de Prado, al que intituló “Sol de Marruecos”. El libro, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional, tiene una larga dedicatoria a Santo Domingo de Guzmán, y una de las razones de dicha dedicatoria es “el grande aprecio de haber nacido en la villa de Bornos, lugar donde existe una iglesia consagrada a tu nombre y en la que recibí el bautismo”. 

Murió en Cádiz el año de 1728 cercano a los cien años.

R 12/06/08
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Brindis de Manolo y Juan.
Alejandro.

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¡Buena idea!
Thijs Van Leer tocando la flauta en la iglesia de Bornos...
El Lago 09, desde otro punto.
Apareció Currito.
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Marketing bonnisho.

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